Primer Lugar
Calaverita para Moisés Plata
María Julia Arriaga Estrada*
Estaba en la cocina Moisés Plata,
como siempre dando lata.
Buscaba algo pa’ picar,
un antojo muy sabroso que se pudiera deleitar.
Caminó con paso decidido,
revisaba y se cuidaba de no hacer ningún ruido,
checaba y no encontraba,
pero en su interior se preguntaba:
-¿Octavio y Mario dejarían aquí algo fresco?
– Tal vez un taco, unas papas o un refresco.
Segundo Lugar
Calaverita literaria al PUDH
Dariana Nava González*
En el PUDH reinaba el saber,
defendiendo derechos sin retroceder,
cuando La Flaca llegó curiosa,
a ver si encontraba gente ociosa.
Chío y Yadira, en la delegación,
revisaban papeles con gran precisión.
“¡Aquí todo está bajo control!”,
dijo La Flaca, perdiendo el rol.
Noemí, en Secretaría Académica,
con su agenda siempre metódica,
le dijo a la muerte sin titubear:
“¡Con cita previa la puedo anotar!”
Tercer Lugar
Calaverita al Licenciado Filemón
Diego Rico Martínez*
La Huesuda recibió al Licenciado Filemón
Inquirió, Yo por más que la busco, la justicia no la halló, ¿Dónde está?
El Licenciado temblaba, viéndose bien metido en su cajón
Sin fianza o medio que impugnar, ya no hay nada que ingresar
Mejor pare bien la oreja, cátedra le voy a enseñar
Aquí se admiten corruptotes de a montón
El Licenciado Valeriano tampoco se quería subyugar
Usted con cédula prestada y saco rebajado, en el mismo supuesto está
Otras calaveritas participantes
Defensa del más allá
Por Diana Paola Cruz Castillo*
A las 9 de la mañana, el timbre sonó
alguien inquieta llegó a buscar asesoría,
era La Huesuda, tocando el portón
buscando desesperada una defensoría
“¿Qué se le ofrece?” Moy le preguntó
“¡Defensa jurídica!” La Catrina exclamó
Los clínicos corrieron con mucho fervor
en cuanto sospecharon de una vulneración
En huesos viejos canta el alma
Por Erick Moan Mota Miranda*
En huesos viejos canta el alma
La nostalgia toma la palma,
El amor que fue pura llama,
hoy es humo, risa y drama.
La Catrina, con su encanto,
me invita a un oscuro canto.
“Ven que la tumba hay fiesta,
entré flores y papel picado en esta gesta”
La Muerte llega a la Clínica Jurídica
José Antonio Hernández Rincón*
Temprano y de improvisto
La Muerte llegó sin aviso
“Vengo a llevarme a uno,
decidan por ustedes mismos”
Con un miedo insondable
platicaban inquietantes
con La Muda inestable
quien miraba exorbitante
Juicio Mortal
Miranda Guadalupe Mancilla Hernández*
A La Clínica Jurídica un día de octubre
La Parca llegó con olor a azufre,
buscando sin caso al pobre ilustre
que le ayudara a evitar pagarle al sastre.
Lúgubre por su deuda, una vela prendió
para ocultarse del actuario al cual desafío.
Los muchachos con ingenio hicieron el interrogatorio
sin miras ni prejuicio, con un ambiente muy propicio.
La Clínica
Ariadna Denisse Pérez Quintanar*
Llegó La Muerte a La Clínica
pidiendo una asesoría
con una risa muy cínica
el equipo uno le atendería
La empezaron a entrevistar
para saber qué era lo que ella quería.
Atentos se sentaron a escuchar
los de derecho y también psicología
Entre alegatos y pozole
Mary Carmen Martínez García*
La Calaca con gran entusiasmo
entre salto y brinco, gritaba:
“Noemi, Noemi, tus argumentos son viejos,
ahora te toca un juicio en el otro lado”.
La licenciada sin calma y angustiada
le suplicó que no molestara
La Catrina muy enojada y desesperada
le dijo: “Hubieras pensado en mi juicio,
déjate de payasadas”.
La Muerte cabizbaja
Eduardo Buendía Reséndiz
Cabizbaja andaba La Muerte,
cansada de usar la guadaña,
que decidió descansar
y no vestir de letrada.
De su ausencia nadie se enteró.
La gente alegre de no morir
de festejar nunca cesó,
olvidando sus derechos.
La Huesuda hambrienta
Gisel Guadalupe López Espinosa*
Estaba La Catrina sentada en la cocina,
esperando la hora de llegar a la comida.
Cuando de repente llega Mario, Moisés y Octavio
y que le ganan la comida.
La Huesuda justiciera
Lizbeth Vivian Galicia*
Por los campos y tribunales
La Huesuda fue a pasear,
buscando entre los mortales
quién sabía respetar.
Vio a unos que hablaban de vida,
de cuidar y preservar,
y otros de leyes justas,
que no sabían ni sumar.
Muerte y Hacienda = Muerte y Trabajo
Erik Josué Galicia Pérez*
En la ley y el trabajo, La Muerte vino a estudiar,
y al pobre trabajador quiso sindicalizar.
El patrón temblaba al verla llegar:
-iNo me vayas a liquidar!
Con contrato en mano y cláusula fatal,
firmó La Catrina un despido laboral.
El doctor Alfredo dio un paso al frente,
y con maletín en mano alejó a La Muerte.
