Por Diana Paola Cruz Castillo*
A las 9 de la mañana, el timbre sonó
alguien inquieta llegó a buscar asesoría,
era La Huesuda, tocando el portón
buscando desesperada una defensoría
“¿Qué se le ofrece?” Moy le preguntó
“¡Defensa jurídica!” La Catrina exclamó
Los clínicos corrieron con mucho fervor
en cuanto sospecharon de una vulneración
De la licenciada Abigail, captó atención
directo preguntó, “¿Cuál es su situación?”
La Calaca entonces, reveló su intención
¡De a todo el PUDH, llevarse al panteón!
La Flaquita le mostró al programa el más allá
almas víctimas de injusticias, la cruel verdad
El programa entendió que su objetivo real
¡Era dar voz a los sin voz, con gran lealtad!
La Calaca con gran pesar a todo el PUDH soltó,
pues entendió que no todo pueden reparar
No obstante, todos ellos le hicieron notar
la vital reflexión que su panorama les mostró
La labor del Programa, jamás debe parar,
pues hay muchas vulneraciones diariamente,
algunas que, tristemente, no todos pueden notar;
pero callada ante ellas no puede quedarse la gente
La promoción de los derechos humanos, debe continuar
para poder dar a conocer la verdad no tan evidente,
para impedir que las vulneraciones se dejen pasar
y, sobre todo, dar voz a los sin voz, es la meta latente
para las almas del más allá generar una justicia real
aquellas cuyas vidas cambiaron de repente
por la defensa de su lucha, nunca vamos a descansar

* Alumna de la Facultad de Derecho de la UNAM y prestadora de servicio social de la Clínica Jurídica del PUDH.
