Fuera de juego: Mundial 2026, grupos de atención prioritaria y la disputa por una cancha que no alcanza

Sánchez Esparza Oscar*

Grupo de niños jugando soccer al atardecer en la costa de su localidad. Imagen de Trương Đình Anh en Pixabay
Grupo de niños jugando soccer al atardecer en la costa de su localidad. Imagen de Trương Đình Anh en Pixabay

Introducción

El Mundial de Futbol Asociación 2026 no llegará sólo con selecciones, transmisiones, turistas y estadios llenos. Llegará con vallas, filtros de seguridad, rutas modificadas y calles convertidas en zonas de consumo autorizado. Habrá publicidad sobre diversidad mientras, a unas cuadras del estadio, alguien será retirado de su puesto porque “da mala imagen”. La fiesta tendrá bordes.

Cuadro de texto: “La tesis es incómoda: el Mundial 2026 puede ser plataforma de inclusión o maquinaria elegante de exclusión. Todo dependerá de si la igualdad se entiende como decoración discursiva o como redistribución concreta de poder, espacio, seguridad y beneficios.”

México, Estados Unidos y Canadá recibirán un torneo expandido: 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede.[1] No es lo mismo organizar una competencia deportiva que reordenar temporalmente una ciudad como escaparate global. La convocatoria de Perseo propone colocar a las personas en el centro de la cancha; la realidad urbana suele escoger qué personas son visibles, toleradas o incómodas.[2]

Los grupos de atención prioritaria no están fuera del Mundial porque desconozcan el futbol. Están fuera porque muchas veces no pueden pagarlo, transitarlo, habitarlo, narrarlo o aprovecharlo. Una mujer que evita volver sola de noche después de una transmisión públi ca. Un vendedor ambulante expulsado de una zona turística. Una persona con discapacidad que encuentra una rampa dentro del estadio, pero no transporte accesible para llegar. Una familia de una colonia aledaña que soporta ruido, cierres y encarecimiento sin recibir mejora alguna en sus espacios deportivos. Una persona migrante que teme acercarse a un operativo policial. Eso también es el Mundial.

La noción de grupos de atención prioritaria permite nombrar desigualdades que no se resuelven con trato idéntico. La Constitución Política de la Ciudad de México vincula esta categoría con personas que, debido a la desigualdad estructural, enfrentan discriminación, exclusión, maltrato, abuso, violencia y mayores obstáculos para ejercer sus derechos.[3] La tesis es incómoda: el Mundial 2026 puede ser plataforma de inclusión o maquinaria elegante de exclusión. Todo dependerá de si la igualdad se entiende como decoración discursiva o como redistribución concreta de poder, espacio, seguridad y beneficios.

La inclusión como promesa: cuando el lenguaje de derechos humanos llega al negocio deportivo

La FIFA cuenta con una política de derechos humanos y con un marco específico para el Mundial 2026. En esos documentos reconoce riesgos sobre accesibilidad, discriminación, trabajo, seguridad, libertad de expresión, desplazamiento económico y reparación.[4] No es poca cosa. Durante décadas, los megaeventos se blindaron detrás de una frase cómoda: “el deporte une”. Une, sí. Pero también jerarquiza. También expulsa. También vende.

El lenguaje de derechos humanos dentro del futbol global tiene una virtud y un peligro. La virtud: ya no se puede fingir que sólo hay goles, camisetas y ceremonias. El peligro: que ese lenguaje funcione como barniz. Inclusión aparece en campañas y discursos. Pero ¿qué ocurre cuando debe traducirse a permisos para comerciantes populares, baños accesibles, intérpretes de lengua de señas, protocolos contra acoso o rutas seguras para niñas y adolescentes?

El derecho al deporte no debería reducirse a la posibilidad de mirar futbol. La Ley General de Cultura Física y Deporte reconoce la cultura física y la práctica deportiva como derecho, bajo principios de igualdad, inclusión y no discriminación.[5] Ese reconocimiento cambia la pregunta. No basta saber cuántas personas asistirán al estadio. Hay que preguntar quiénes pudieron practicar deporte antes del Mundial, quiénes tendrán espacios comunitarios después, quiénes fueron consultados y quiénes pagaron los costos invisibles de la fiesta.

La Constitución mexicana prohíbe la discriminación por origen étnico o nacional, género, edad, discapacidad, condición social, salud, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra que afecte la dignidad humana.[6] Leída desde el Mundial, esa cláusula se vuelve pregunta práctica: ¿el torneo será igual de habitable para una persona indígena que vende artesanías, para una persona sorda que busca información de emergencia, para una mujer trans que entra a un baño público, para un niño de periferia que sólo verá el estadio desde una pantalla?

Los márgenes concretos: vendedores, personas sin vivienda, discapacidad y periferias

El comercio informal será una de las zonas más tensas. En las ciudades sede, la economía popular vive de la proximidad: estar cerca del flujo, del transporte, del estadio, de la plaza. El Mundial también vive de eso, pero con otra lógica: marcas oficiales, mercancía autorizada, seguridad privada, perímetros comerciales. La colisión es previsible.

Un vendedor de aguas, tortas, camisetas no oficiales o recuerdos no entra fácilmente en la postal internacional. Puede ser color local si conviene; obstáculo si estorba. Esa ambigüedad es violenta. Vender en la calle no es folclor ni emprendimiento romántico: es ingreso diario, renta, útiles escolares, comida. Si los operativos retiran puestos sin alternativas dignas, la derrama económica será selectiva. Habrá consumo, pero no justicia económica.

Las personas en situación de calle enfrentan un riesgo aún más crudo: desaparecer del paisaje urbano por decisión administrativa. Los megaeventos suelen mover aquello que incomoda al visitante. No siempre se le llama expulsión; a veces se le llama ordenamiento o recuperación del espacio público. Si una persona es retirada de una zona mundialista sin atención social real, alojamiento, salud y escucha, el Estado no está ordenando la ciudad: está maquillando la desigualdad.

La accesibilidad suele tratarse como infraestructura mínima. Una rampa. Un lugar reservado. Un baño adaptado. Pero una persona con discapacidad no llega mágicamente a su asiento. Requiere banquetas transitables, transporte accesible, señalización comprensible, información digital compatible, personal capacitado, protocolos de evacuación y accesos sin humillación. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce la participación en actividades recreativas, de esparcimiento y deportivas en igualdad de condiciones.[7] Igualdad de condiciones no significa “hicimos lo posible”. Significa diseñar desde el principio para cuerpos, lenguas, ritmos y necesidades distintas.

Las periferias cargan otra forma de exclusión: la distancia. El Mundial puede iluminar el estadio y oscurecer el barrio; arreglar avenidas de acceso y dejar intactas las canchas comunitarias donde juegan niñas, personas mayores o jóvenes sin club. ¿Qué legado puede presumirse si la infancia de una alcaldía periférica sigue jugando en una cancha rota, sin alumbrado y con miedo a cruzar la avenida?

Derrama económica sin redistribución: la fiesta y sus costos invisibles

La Ciudad de México anunció 18 festivales gratuitos para ver partidos, con pantallas, actividades culturales, ferias de alimentos y actividades familiares.[8] La medida puede abrir convivencia. También merece vigilancia crítica. Lo gratuito no siempre es incluyente. Si el espacio está hipercontrolado, si la economía local entra sólo como adorno, si las personas con discapacidad no pueden llegar o si las mujeres no se sienten seguras al salir, será sala de espera para quienes no compraron boleto, no política de igualdad.

Reservado: “Las instituciones mexicanas, la FIFA, los gobiernos locales y los comités organizadores tienen tareas concretas. Evaluaciones de impacto en derechos humanos por ciudad sede. Consulta real con organizaciones… Protocolos públicos contra discriminación, acoso y abuso policial. Permisos claros para economía popular. Transporte accesible… Presupuesto para deporte comunitario…”

El Mundial producirá dinero. Mucho. ¿Cómo circulará? Hoteles, plataformas de hospedaje, patrocinadores, televisoras, aerolíneas y operadores turísticos estarán en la primera línea de beneficios. En la última quedarán quienes limpian, vigilan, cargan, cocinan, reparten, venden en la banqueta o esperan que el aumento de visitantes no suba también la renta.

Los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos establecen que las empresas deben respetar derechos, prevenir impactos negativos y reparar daños cuando ocurran.[9] En un Mundial, esa obligación no puede quedar en manuales corporativos. Debe tocar contratos, concesiones, licencias, subcontratación, seguridad privada, plataformas digitales y servicios turísticos. La cadena completa importa. El abuso laboral no deja de ser abuso porque ocurra lejos de la cámara principal.

El Mundial 2026 podría dejar un legado valioso si asume que el derecho al deporte empieza antes del silbatazo inicial. Empieza en la banqueta, en el transporte, en el precio, en la posibilidad de vender sin extorsión, en la opción de denunciar discriminación sin revictimización y en la cancha pública que queda cuando se apagan las luces del estadio.

Conclusiones y propuestas

El problema no es el Mundial. El problema es organizarlo como si la ciudad fuera escenografía y sus habitantes, extras intercambiables. La dignidad no puede depender de tener boleto, acreditación, uniforme o pulsera de acceso.

Las instituciones mexicanas, la FIFA, los gobiernos locales y los comités organizadores tienen tareas concretas. Evaluaciones de impacto en derechos humanos por ciudad sede. Consulta real con organizaciones de personas con discapacidad, comerciantes populares, colectivos feministas, población LGBTIQ+, personas migrantes, pueblos indígenas, juventudes y personas en situación de calle. Protocolos públicos contra discriminación, acoso y abuso policial. Permisos claros para economía popular. Transporte accesible. Información en formatos diversos. Mecanismos de queja con capacidad de reparación. Presupuesto para deporte comunitario después del torneo.

La inclusión no se mide en slogans. Se mide en trayectos posibles, ingresos no arrebatados, cuerpos seguros, espacios abiertos y decisiones compartidas. Si el Mundial 2026 quiere poner a las personas al centro de la cancha, tendrá que mirar primero a quienes históricamente han sido empujadas a la línea de banda.

La pelota rueda ahí.

Referencias

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, México, Cámara de Diputados, texto vigente, https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/CPEUM.pdf

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Ley General de Cultura Física y Deporte, México, Cámara de Diputados, texto vigente, https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf_mov/Ley_General_de_Cultura_Fisica_y_Deporte.pdf

Congreso de la Ciudad de México, Constitución Política de la Ciudad de México, México, Congreso de la Ciudad de México, texto vigente, https://www.congresocdmx.gob.mx/media/documentos/2a45c9c3b67fb16d7046d3ec32fe1f1418026a44.pdf

FIFA, FIFA’s Human Rights Policy, Zurich, FIFA, 2017, https://media.business-humanrights.org/media/documents/files/documents/FIFAs_Human_Rights_Policy_0.pdf

FIFA, FWC26 Human Rights Framework. A shared platform for positive impact, Zurich, FIFA, 2024, https://digitalhub.fifa.com/m/494d934f7de1bad/original/FWC26-Human-Rights-Framework_Final_EN_24-July-2024.pdf

Medina, Angélica, “Mexico City to host 18 free fan festivals for World Cup”, Reuters, Londres-Ciudad de México, 29 de abril de 2026, https://www.reuters.com/sports/soccer/mexico-city-host-18-free-fan-festivals-world-cup-2026-04-29/

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos. Puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para “proteger, respetar y remediar”, Nueva York-Ginebra, Naciones Unidas, 2011, https://www.ohchr.org/documents/publications/guidingprinciplesbusinesshr_sp.pdf

Organización de las Naciones Unidas, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Nueva York, Naciones Unidas, 2006, https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf.

Programa Universitario de Derechos Humanos, Universidad Nacional Autónoma De México, “Convocatoria abierta. Edición Especial: Las personas al centro de la cancha. El mundial de fútbol asociación 2026 y los Derechos Humanos”, México, PUDH-UNAM, 2026, https://www.pudh.unam.mx/convocatoria-revista-perseo-edicion-especial.html


* Especialista en Derecho Constitucional y Amparo.

[1] FIFA, FWC26 Human Rights Framework. A shared platform for positive impact, Zurich, FIFA, 2024, pp. 1-4, https://digitalhub.fifa.com/m/494d934f7de1bad/original/FWC26-Human-Rights-Framework_Final_EN_24-July-2024.pdf

[2] Programa Universitario de Derechos Humanos, Universidad Nacional Autónoma de México, “Convocatoria abierta. Edición Especial: Las personas al centro de la cancha. El mundial de fútbol asociación 2026 y los Derechos Humanos”, México, PUDH-UNAM, 2026, https://www.pudh.unam.mx/convocatoria-revista-perseo-edicion-especial.html

[3] Congreso de la Ciudad de México, Constitución Política de la Ciudad de México, México, Congreso de la Ciudad de México, texto vigente, art. 11, https://www.congresocdmx.gob.mx/media/documentos/2a45c9c3b67fb16d7046d3ec32fe1f1418026a44.pdf

[4] FIFA, FIFA’s Human Rights Policy, Zurich, FIFA, 2017, pp. 5-7, https://media.business-humanrights.org/media/documents/files/documents/FIFAs_Human_Rights_Policy_0.pdf; FIFA, FWC26 Human Rights Framework…, óp. cit., pp. 3-6.

[5] Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Ley General de Cultura Física y Deporte, México, Cámara de Diputados, texto vigente, arts. 2 y 3, https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf_mov/Ley_General_de_Cultura_Fisica_y_Deporte.pdf

[6] Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, México, Cámara de Diputados, texto vigente, art. 1o., https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/CPEUM.pdf

[7] Organización de las Naciones Unidas, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Nueva York, Naciones Unidas, 2006, art. 30, https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

[8] Medina, Angélica, “Mexico City to host 18 free fan festivals for World Cup”, Reuters, Londres-Ciudad de México, 29 de abril de 2026, https://www.reuters.com/sports/soccer/mexico-city-host-18-free-fan-festivals-world-cup-2026-04-29/

[9] Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos. Puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para “proteger, respetar y remediar”, Nueva York-Ginebra, Naciones Unidas, 2011, pp. 1-6, https://www.ohchr.org/documents/publications/guidingprinciplesbusinesshr_sp.pdf