José Antonio Hernández Rincón*
Temprano y de improvisto
La Muerte llegó sin aviso
“Vengo a llevarme a uno,
decidan por ustedes mismos”
Con un miedo insondable
platicaban inquietantes
con La Muda inestable
quien miraba exorbitante
Ya la noche se consumía
y nadie se decidía
La Flaca ya rendida decía
“Bienvenidos a la agonía”
La perplejidad brotaba
pues al Mictlán llegaban
y sin pavor saludaban
a todos quienes añoraban

* Alumno de la Facultad de Derecho de la UNAM y prestador de servicio social en la Clínica Jurídica del PUDH.
