Juicio Mortal

Miranda Guadalupe Mancilla Hernández*

A La Clínica Jurídica un día de octubre
La Parca llegó con olor a azufre,
buscando sin caso al pobre ilustre
que le ayudara a evitar pagarle al sastre.

Lúgubre por su deuda, una vela prendió
para ocultarse del actuario al cual desafío.
Los muchachos con ingenio hicieron el interrogatorio
sin miras ni prejuicio, con un ambiente muy propicio.

Miraron el caso con gran esmero
buscando hasta el cansancio algún vacío o vicio
uniendo astucia e ingenio, para hallar el remedio.
Sin embargo, agobiados observaron el plan sucio,
pues la parca no quería evitar el pago sino algo más temerario.

¡Si esto fuera un juicio, sería penal!
Exclamaron los chicos aún con tono cordial
y la canalizaron, pero con un oficial
donde se le ayudara, pero a confesar

Los testigos indicaron que La Parca quería su vida
con esa guadaña dañina, con gran arquitectura y geometría
y esa será la ruina de la huesuda bandida,
pues siempre atenta contra el derecho de la vida.


* Egresada de la carrera de Derecho de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM y asistente de la Clínica Jurídica del PUDH.