La Huesuda hambrienta

Gisel Guadalupe López Espinosa*

Estaba La Catrina sentada en la cocina,
esperando la hora de llegar a la comida.
Cuando de repente llega Mario, Moisés y Octavio
y que le ganan la comida.

Y ahí va la pobre Catrina,
pensando la hora de llevárselos
por tragones y glotones directo al panteón.


* Trabajadora del PUDH.