Los derechos humanos deben ser la luz que guíe a la sociedad o que ilumine su camino cuando éste se presenta obscuro. Bajo la anterior tesitura, los derechos humanos se convierten en los acompañantes permanentes e imprescindibles de la sociedad. Ahora que la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) organiza conjuntamente con los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México la Copa Mundial de Fútbol en junio de 2026 se hace necesario reflexionar sobre el respeto de los derechos humanos, antes, durante y después de dicha competencia internacional.
Cabe mencionar, que los derechos humanos han sido una preocupación de la propia FIFA; que se encuentra manifiesta en el objetivo 6 de los Objetivos Estratégicos para el Fútbol Mundial: 2023-2027 de su actual presidente Gianni Infantino. Dicho objetivo busca priorizar la responsabilidad social en materia de derechos humanos y cambio climático. Según señala el objetivo 6, en materia de derechos humanos se pretenden defender los mismos y luchar contra la discriminación.
Se debe tener presente al mismo tiempo que la FIFA es una asociación privada, fundada el 21 de mayo de 1904, sin fines de lucro y sujeta al derecho de Suiza. No obstante, a pesar de ser una asociación privada, tiene un poder disciplinario y normativo sobre las confederaciones, federaciones nacionales, clubes y jugadores que se expresa a través de su propio órgano de justica, esto es, el Tribunal del Futbol y de sus estatutos, así como del reconocimiento del Tribunal de Arbitraje Deportivo como máximo órgano independiente de apelación de disputas.
Destaca, además, el poder económico de la FIFA, a pesar de ser una asociación privada sin fines de lucro. Al respecto cabe mencionar que la Revista Forbes México, según se desprende de la colaboración de Francisco Muciño, Copa Mundial de la FIFA 2026: un negocio récord sin goles en la bolsa, publicada el 7 de mayo del presente año (https://forbes.com.mx/copa-mundial-de-la-fifa-2026-un-negocio-record-sin-goles-en-la-bolsa/). El Mundial de 2026 será el más rentable de toda la historia de la FIFA, con ingresos aproximados de 10,900 millones de dólares americanos, 57% más que en el pasado mundial de Qatar 2022, según estimaciones de Sport Value. 2,800 millones corresponden a patrocinios, 4,300 millones a derechos de transmisión y cerca de 3,000 millones de ingresos por partidos.
Qatar 2022 es un buen ejemplo de las contradicciones de la FIFA en materia de derechos humanos, ya que si bien dicho organismo privado busca la promoción de los derechos humanos. En el Mundial de Qatar se pudieron apreciar escenarios de intolerancia contrarios a los derechos que afectaron al ser humano, tal y como lo documentaron en su momento Amnistía Internacional en Qatar, la Copa Mundial de la vergüenza (https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2016/03/qatar-world-cup-of-shame/ ) y Human Rights Watch en Qatar World Cup Chief Publicly Admits High Migrant Death Tolls (https://www.hrw.org/news/2022/11/30/qatar-world-cup-chief-publicly-admits-high-migrant-death-tolls ). El respeto de los derechos de la comunidad LGBT+ y los derechos de las mujeres, fueron temas comentados durante dicho Mundial.
Considerando al menos la última Copa del Mundo celebrada, se puede afirmar la existencia de tensiones entre los derechos humanos y una asociación privada sin fines de lucro con ingresos millonarios que tolera ciertas prácticas contrarias a los derechos humanos, a pesar de aparentemente combatir las mismas, como se pudo apreciar en Qatar.
Perseo, revista electrónica de divulgación del Programa Universitario de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, busca de esta manera contribuir a las lecturas que se dan alrededor de la Copa Mundial de Fútbol y los derechos humanos. Así, la amable persona lectora, encontrará en el presente número la pregunta: “¿Qué habéis hecho del deporte más popular?”, título de la contribución del Dr. Luis de la Barreda, quien fue el primer Coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de nuestra Universidad.
Sánchez Castañeda Alfredo
Coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos
