Debe hacerse justicia en el crimen
de la periodista Pamela Montenegro
en Acapulco, y la investigación debe
tener en cuenta su labor periodística
y la posible implicación
de funcionarios públicos

La comunicadora fue baleada mortalmente por varios sujetos que irrumpieron en su restaurante, en la zona turística de Acapulco, municipio del estado de Guerrero.

            Montenegro pertenecía al club de periodistas de este estado y analizaba de forma satírica temas sociales y políticos por medio de su canal de Youtube.

            Despachos de prensa aseguran que la profesional había sido amenazada a través de mensajes públicos atribuidos a grupos criminales en diciembre de 2016. Sin embargo, no contaba con protección de las autoridades.

            Relatores especiales sobre la libertad de expresión, durante una misión a Guerrero en diciembre pasado, habían advertido que Guerrero “debería adoptar una serie de medidas para prevenir la repetición de agresiones contra periodistas, restaurar la confianza con el gremio y los medios y consultar a la sociedad civil”.

            Con este homicidio son ya dos periodistas mexicanos asesinados durante el 2018, según el Alto Comisionado, mientras que un tercero, Agustín Silva, lleva 19 días desaparecido.

            Jan Jarab, el representante de la Oficina del Alto Comisionado en México, llamó al esclarecimiento de las circunstancias de la muerte de Montenegro y aseguró que la investigación del crimen debe tener en cuenta su labor periodística y la posible implicación de funcionarios públicos.

            Jarab resaltó que la agresión contra una periodista especializada en crítica política ocurre en medio del proceso electoral y llamó a las autoridades a adoptar todas las medidas necesitarías para garantizar la protección de la familia y los colegas de la asesinada.

            La Fiscalía de Guerrero atribuyó el asesinato de Pamela Montenegro a un grupo de delincuencia organizada que estaría conectado a un funcionario público municipal que previamente la había amenazado.

Fuente:
https://news.un.org/es/story/2018/02/1426801
(28/02/2018)