La evidencia: los problemas críticos
de las niñas y las ideas para el cambio1

Desde el primero de los informes del ‘Estado Mundial de las Niñas’, Plan[2] se ha comprometido a construir la base de evidencia sobre los derechos y realidades de las niñas. Empezamos con un estudio longitudinal llamado ‘Opciones Reales, Vidas Reales’, el seguimiento a un pequeño grupo de niñas desde su nacimiento en el 2006 en nueve países. Hoy en día, estas niñas tienen nueve años y sus vidas iluminan nuestro trabajo.

Una base de evidencia fundamentada en las niñas es críticamente importante para darles a los defensores de todo el mundo perspectivas y datos nuevos sobre la difícil situación y el poder de las niñas; para informar a los programas que crean un cambio de largo plazo para las niñas y los niños; y para estimular mayores inversiones y la voluntad política a través de actores clave convencidos por los datos que señalan las realidades de la vida de las niñas.

Nuestro enfoque de construir una base de evidencia sobre los derechos de las niñas ha evolucionado, con el tiempo hay una mayor inversión en enfoques innovadores y participativos que brindan a las niñas una plataforma para expresar sus problemas más apremiantes, usando una amplia variedad de enfoques metodológicos. En 2014, más de 7.000 adolescentes (hombres y mujeres) en 11 países en todo el mundo hablaron con nosotros sobre los problemas que enfrentan. Se les preguntó sobre la escuela, familia y su vida diaria y sobre las barreras y los desafíos que las niñas enfrentan en sus comunidades. ‘Hear Our Voices (Escuchen Nuestras Voces)’ se convirtió en uno de los estudios más grandes sobre los derechos de las adolescentes que se haya realizado, usando dos herramientas de investigación únicas, donde las voces de las niñas son el epicentro de esta investigación.

Los resultados del estudio de investigación ‘Escuchen Nuestras Voces’ les dan vida a las realidades que enfrentan las niñas. Los hallazgos confirmaron que las adolescentes enfrentan barreras únicas para la supervivencia y desarrollo, simplemente por ser niñas. Por ejemplo, menos de la mitad de las niñas dijeron que las niñas siempre o a menudo completan al menos nueve años de escuela en sus comunidades. Incluso cuando están en la escuela, menos de la mitad de las niñas dijeron que siempre participan o asumen roles de liderazgo tan a menudo como los niños.

A lo largo del estudio, las niñas revelaron que en realidad no se ven a sí mismas como sujetos de derechos sino más bien están limitadas, restringidas y sujetas a las injusticias que atrofian sus oportunidades en la vida. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a los derechos sexuales y reproductivos, pues solo un cuarto de niñas reportan que siempre deciden si desean y cuándo casarse y una de cada tres niñas dicen que ‘nunca’ deciden si se quedan embarazadas. Esta incapacidad para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos, en combinación con la total falta de oportunidades y atención es injusta y desleal.

Otra área de preocupación crítica que surge de la investigación es la violencia. Los hallazgos revelan que la violencia en contra de las niñas es aterradoramente generalizada, las niñas esperan ser víctimas de la violencia y los niveles de violencia que experimentan son considerados ‘normales’. Es raro que en su casa, en sus comunidades o en la escuela se sientan libres de violencia. Por ejemplo, 80% de las niñas en una zona de Ecuador y 77% de niños en una zona de Bangladesh dijeron que ellas ‘nunca’ o ‘rara vez’ se sienten seguras en su comunidad. En África occidental, 30% de niñas dijeron que ellas nunca o rara vez se sienten tan seguras como los niños en su camino a la escuela.

Estos impactantes hallazgos nos han inspirado en Plan para profundizar en las áreas básicas que han emergido de esta investigación. Quisimos escuchar las perspectivas de las niñas sobre cómo se deben cambiar las cosas y las soluciones que ellas mismas consideran necesarias para abordar las necesidades más apremiantes. Decidimos invertir en una pieza continua de investigación que aprovecharía esta fuerte base de evidencia a través de datos confiables que se enfoquen en las ideas de cambio de las adolescentes. Como resultado, nos asociamos con Ipsos MORI para realizar una encuesta representativa a las adolescentes en cuatro países que participaron en el estudio ‘Escuchen Nuestras Voces’ (Ecuador, Nicaragua, Paquistán y Zimbabue). Este último estudio refleja nuestro creciente deseo de contribuir a la base de evidencia global sobre los derechos de las niñas, es decir, donde se coloque en el centro las voces de las niñas para que hablen tanto de sus problemas como de sus soluciones.

En el estudio más reciente de este año, hablamos con 4.219 mujeres adolescentes para escuchar sus sugerencias de mejoramiento para sus vidas; quiénes creen ellas deben ser responsables por estos cambios, cómo podrían ellas manejar las barreras para la igualdad. Profundizamos en cuatro de las áreas que habían surgido como los problemas más apremiantes que enfrentan en la vida las niñas: decisiones sobre el embarazo precoz, matrimonio infantil, precoz y obligado; violencia basada en el género en y alrededor de las escuelas, y seguridad en la comunidad.

La metodología para este estudio ha sido realizada a través de una encuesta cuantitativa rigurosa y comparable que sea representativa a nivel nacional para las adolescentes entre 15 a 19 años de edad en los cuatro países. La investigación fue realizada en tantas regiones como fue posible y con una diversa selección de niñas en cada país. Las entrevistas con las niñas fueron semi estructuradas, con varias preguntas abiertas que permitieron a las niñas expresar libremente sus puntos de vista sobre las soluciones necesarias para protegerlas mejor del abuso, violencia, embarazo precoz y matrimonio precoz tanto a ellas como a sus pares.

Aunque los contextos de los cuatro países fueron muy diferentes, los hallazgos de la información revelan muchas similitudes que, puestas en conjunto, reflejan una historia completa y conmovedora de las niñas en el mundo. En general, las niñas son positivas sobre sus futuros: la mayoría de las niñas en los cuatro países creen que se están convirtiendo en miembros más valorados de sus comunidades y la mayoría de ellas cree que tienen más oportunidades que las que tuvieron antes sus madres.

Sin embargo, a pesar de la imagen del empoderamiento de las niñas que surge en general, su capacidad de tomar decisiones sobre sus propias vidas, es muy compleja. Los resultados para las 4,219 niñas en estos cuatro contextos de país, muy particulares, dan un panorama muy dispar. Cuarenta y tres por ciento de niñas en Nicaragua dicen que ellas toman decisiones ‘siempre’ o ‘a menudo’ en comparación con solamente el 20% en Paquistán y 33% en Ecuador. En Paquistán el cuatro por ciento de niñas que dijeron que ‘siempre’ están a cargo de tomar decisiones sobre sus vidas tienen entre 18 y 19 años, viven en las ciudades, son solteras y todavía están en la escuela. La trascendencia de esto hizo eco en toda la investigación; vivir en una ciudad, ser soltera y estar en la escuela son factores poderosos en la capacidad que tiene una niña para gobernar su propia vida. Cuando juntamos los datos de los cuatro países, los resultados muestran que, en general, sólo una tercera parte de las niñas entrevistadas sienten que pueden tomar sus propias decisiones; para las dos restantes el empoderamiento sigue siendo un ideal.

¿Pueden las niñas de tu edad tomar decisiones esenciales sobre sus propias vidas?


Esta variación es parte de la compleja historia de la vida de las adolescentes y nos inspiró a profundizar en los datos para entender mejor las aparentes contradicciones en la vida de las niñas. Cuando reflexionamos sobre las otras dimensiones del empoderamiento, podemos ver que hay experiencias comunes. Las niñas en todos los países están sobrecargadas con tareas domésticas, no tienen igual acceso a la tecnología y no tienen la confianza para expresarse cuando hombres con niños están cerca.

Pero la historia de las niñas no termina allí. Las niñas hablaron en profundidad sobre la cruel realidad que enfrentan en las 4 áreas clave que representan sus problemas más apremiantes: embarazo precoz, matrimonio precoz, violencia escolar basada en el género y seguridad en la comunidad.

Embarazo precoz

Si hubiera tenido suficiente información no me habría embarazado, no tuve suficiente información; por esa razón me embaracé a temprana edad. Tengo 19 años y en este momento tengo ya una pequeña hija. Me paso todo mi tiempo cuidando de ella, deseo seguir estudiando.

Niña, Paquistán

Las niñas afirmaron enérgicamente que el acceso a la anticoncepción y los servicios de salud es inadecuado para evitar el embarazo precoz. En general, las niñas entrevistadas de América Latina piensan que tienen suficiente acceso a información sobre la salud sexual y reproductiva pero insuficiente acceso a anticonceptivos. En contraste, las niñas en Paquistán y Zimbabue reportaron tasas bajas en el acceso a información y tasas ligeramente más altas de acceso a anticonceptivos. Estos resultados deben ser entendidos en contexto: las niñas en Nicaragua se están convirtiendo en madres a una edad alarmantemente cada vez más temprana: El 17% de las adolescentes que participaron en el estudio reportaron que ya habían tenido uno o dos hijos, la tasa más alta de los cuatro países, muchas de ellas dieron a luz a la corta edad de 13 o 14 años.

Las niñas en todos los países mencionaron la coerción sexual y la falta de voluntad de sus parejas para usar anticonceptivos como las principales barreras para frenar el embarazo precoz y las enfermedades de transmisión sexual. Estos datos muestran de forma muy clara que las niñas no tienen el poder de tomar decisiones sobre sus cuerpos y la necesidad urgente de trabajar con los hombres y los niños sobre la negociación de las condiciones del sexo de manera igualitaria con las niñas. Las niñas nos dijeron cuán a menudo se sienten presionadas para participar en las actividades sexuales con sus novios o esposos. Esta falta de igualdad es particularmente prevalente en Paquistán y Zimbabue.

La aceptación general del embarazo adolescente varía ampliamente en términos de las niñas que continúan con su educación, el 85% de las niñas ecuatorianas expresaron que la educación es todavía posible después de tener un bebé, mientras que en Paquistán sólo el 39% estuvo de acuerdo con esta declaración. En todos los países, las niñas dijeron que necesitan más apoyo de las comunidades y de las familias para garantizar que superan los desafíos del embarazo y, lo más importante, continúan con su educación.

Matrimonio infantil

Yo les aconsejaría que no se casen a una edad muy temprana ya que no están preparadas. Son muy jóvenes y sus sueños se ven truncados.

Niña, Ecuador

En todos los países, las niñas afirmaron que el matrimonio precoz no las beneficia y más bien se ven comprometidos sus derechos a la educación, información y servicios, a estar libres de violencia y sus derechos a la salud sexual y reproductiva.

Poco más de tres de cada cinco niñas (68 por ciento) están de acuerdo en que las niñas que se casan a temprana edad tienen más probabilidades de experimentar violencia en sus hogares. La misma perspectiva la comparten las niñas en diferentes contextos y países y en Nicaragua un porcentaje tan alto como el 70 por ciento estuvo de acuerdo que el matrimonio precoz es un fuerte predictor de la violencia doméstica. Las niñas vinculan al matrimonio precoz con la educación, la mayoría de ellas en todos los países están de acuerdo en que si las niñas se casan antes de cumplir los 18, tienen menos probabilidades de completar su educación. Una solución clave identificada en América Latina y Zimbabue fue el mejor acceso a educación de calidad para las niñas, mientras que las niñas en Paquistán mencionaron a la educación para los padres y cuidadores sobre los peligros del matrimonio infantil. Más de la tercera parte de las niñas tanto en Paquistán como en Zimbabue enfrentan presiones sociales o familiares para casarse a una edad temprana. Las niñas en todos los países hablaron sobre la necesidad de estar más empoderadas y de tener más confianza para expresar problemas y preocupaciones con sus familias como un paso importante.

Violencia escolar basada en el género

Yo entrenaría a las niñas para que ellas mismas se protejan, por ejemplo, enseñándoles karate.

Niña, Zimbabue

La violencia escolar basada en el género es una preocupación muy real; las niñas parecen considerar normal a la violencia y en algunos casos, a las peores formas de violencia, especialmente en Paquistán y Zimbabue. Ellas perciben su camino a la escuela como inherentemente peligroso: 47 por ciento de todas las niñas en el estudio están ‘totalmente en desacuerdo’ o en ‘desacuerdo’ con que las niñas se sienten seguras en su camino a la escuela. Las niñas mostraron que conocen sus derechos y, en todos los países, 86 por ciento reportó que ‘rara vez’ o ‘nunca’ es aceptable que un docente imponga un castigo físico fuerte a las niñas en ciertas situaciones en la escuela. A menudo, las niñas tenían perspectivas bastante diferentes, dependiendo de su ubicación, sobre temas como el acoso sexual y la coerción en las escuelas y el castigo corporal. Por ejemplo, casi el 20 por ciento de niñas en Paquistán contestan que ‘no saben’ o ‘están de acuerdo’ en que bajo ciertas circunstancias puede ser aceptable para un docente pedirle favores sexuales a una niña a cambio de buenas notas. Sin embargo, en Zimbabue, Nicaragua y Ecuador más del 90 por ciento estuvo en desacuerdo.

Violencia en la comunidad

Yo les aconsejaría que en caso de que hayan sido abusadas, llamen a la policía y rompan el silencio.

Niña, Nicaragua

Los resultados fueron halagadores cuando hablamos sobre las actitudes que son aceptables en términos de la violencia basada en el género. Las niñas de todos los países demostraron seguridad sobre qué hacer en la situación de extrema violencia. 87 por ciento de las 4.219 niñas están ‘totalmente en desacuerdo’ o ‘en desacuerdo’ con la siguiente declaración: “Si una niña o mujer ha sido violada es mejor para ellas no contarle nadie”. Similarmente, la mayoría de las niñas en todos los países están ‘totalmente en desacuerdo’ o ‘en desacuerdo’ cuando se les preguntó si pensaban que es aceptable que un niño golpee o use la violencia en contra de su novia.

Sin embargo, las niñas estaban divididas en su opinión sobre si deben viajar solas en transporte público o estar en lugares públicos en la noche. En Nicaragua, solamente el 12 por ciento estuvo de acuerdo en que las niñas no deben viajar en transporte público sin un hombre de su familia, mientras que en Paquistán la cifra se incrementa al 54 por ciento. Todas las niñas estaban de acuerdo en que tener comunidades más solidarias y mayor auto-confianza les ayudaría, particularmente cuando van a denunciar la violencia.

Hacia las soluciones

Aunque muchos de los hallazgos no son nuevos, no se puede ignorar esta evidencia que viene directamente de las mismas adolescentes. Para Plan International, el aprendizaje de esta investigación será usado para fortalecer nuestro trabajo de programas e incidencia a favor de las niñas en todo el mundo. En todos estos resultados, vemos que las niñas tienen un buen conocimiento sobre sus realidades y desafíos y nosotros debemos estar detrás de ellas para garantizar que están empoderadas para desarrollar su pleno potencial.

Las niñas no sólo han identificado sus desafíos principales; la idea clave de este estudio es enfocarse en las soluciones que van a conducir a la transformación. El capítulo final de este informe detalla las soluciones que las niñas creen lograrán cambios reales en sus vidas, hogares y comunidades. Es éste énfasis en las soluciones que, creemos, no solamente diversificará la base de evidencia sobre los derechos de las adolescentes sino que también nos llevará a mayores cuestionamientos y a una mayor capacidad para influir en los programas y en las políticas que respondan verdaderamente a la experticia de las niñas y a las realidades de sus vidas. Ω

[1] Extracto del Informe Por ser niña 2015. Para leer el informe completo:file:///Users/jaguilar/Desktop/informe_por_ser_nina_2015_-_los_asuntos_pendientes_en_los_derechos_de_las_ninas.pdf[2] Plan International es una organización mundial no gubernamental apolítica y sin afinidades religiosas fundada en 1937 por el periodista británico John Langdon−Davies. Su objetivo es apoyar el desarrollo de las niñas, niños y las comunidades en que viven.